El ejercicio físico reduce los efectos adversos de los tratamientos con corticoides

El ejercicio físico reduce los efectos adversos de los tratamientos con corticoides

Los tratamientos a base de corticoides se utilizan ampliamente para tratar enfermedades inflamatorias y autoinmunes. Aunque son eficaces, su uso prolongado provoca efectos secundarios que debilitan las capacidades físicas y limitan los beneficios de la actividad deportiva. Un análisis reciente examinó las interacciones entre estos medicamentos y el ejercicio, así como las pruebas disponibles sobre los programas de entrenamiento adaptados a pacientes bajo tratamiento con corticoides.

Los corticoides causan complicaciones variadas como diabetes, trastornos musculoesqueléticos, hipertensión, aumento de peso, dificultades cognitivas y trastornos neuropsiquiátricos. Estos problemas reducen la capacidad para hacer deporte, la motivación y las adaptaciones fisiológicas al esfuerzo. Una búsqueda en varias bases de datos identificó 19 estudios, principalmente realizados en mujeres con artritis reumatoide o lupus. La calidad metodológica de estos trabajos fue considerada de moderada a alta.

Los resultados muestran que el entrenamiento de resistencia y el ejercicio aeróbico mejoran sistemáticamente el rendimiento muscular y las capacidades funcionales. Sin embargo, las pruebas sobre los efectos en la salud ósea, cardiometabólica, cognitiva y mental siguen siendo limitadas o contradictorias. Para optimizar los programas deportivos, se recomienda combinar el fortalecimiento muscular y la actividad aeróbica, al tiempo que se implementan estrategias para fomentar la adherencia y garantizar la seguridad.

La integración de un programa estructurado de ejercicio como complemento a los corticoides podría atenuar sus efectos adversos y reducir la necesidad de recurrir a múltiples medicamentos. Sin embargo, se necesitan más investigaciones para establecer directrices clínicas precisas. Los mecanismos subyacentes incluyen una mayor resistencia a la insulina, degradación muscular, disfunción mitocondrial y alteración de la función endotelial, factores que perturban la respuesta normal al esfuerzo.

Los corticoides también alteran el equilibrio entre la formación y la resorción ósea, lo que aumenta el riesgo de fracturas. Además, afectan la presión arterial, la cognición y el estado de ánimo, haciendo que el ejercicio sea más difícil de practicar y mantener. A pesar de estos desafíos, los estudios demuestran que intervenciones específicas, como el fortalecimiento muscular progresivo y los ejercicios aeróbicos, pueden contrarrestar algunos de estos efectos.

Las recomendaciones actuales destacan la importancia de una evaluación individual antes de comenzar un programa, teniendo en cuenta los riesgos específicos asociados a los corticoides. Los ejercicios de resistencia deben enfocarse en los principales grupos musculares, mientras que las actividades aeróbicas deben adaptarse a la tolerancia del paciente. La supervisión profesional y el seguimiento regular son esenciales para ajustar la intensidad y evitar complicaciones.

En resumen, el ejercicio físico aparece como una herramienta complementaria prometedora para los pacientes bajo tratamiento con corticoides, siempre que sea personalizado y supervisado.


Informations et sources

Référence scientifique

DOI : https://doi.org/10.1007/s40279-026-02469-6

Titre : Physical Exercise as an Adjuvant to Glucocorticoid Therapy: Clinical Recommendations and Evidence Review

Revue : Sports Medicine

Éditeur : Springer Science and Business Media LLC

Auteurs : Paula Etayo-Urtasun; Mikel L. Sáez de Asteasu; Mikel Izquierdo

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